Las fugas, incluso si son pequeñas, en instalaciones de producción son indeseables. Ante una sospecha de permeabilidad en el tubo de llenado, el distribuidor o la brida, se deberá utilizar un detector de fugas para verificarla y localizar eventualmente la fuga.

Este caso se da especialmente si se trata de sustancias altamente tóxicas como p.ej. fosgeno, cianuro de hidrógeno, cloro o dióxido de cloro.

Los sensores habituales presentan una interferencia con otros gases que existen en la atmósfera de las instalaciones industriales. Estos pueden ser p.ej. hidrógeno, hidrocarburo, óxido de carbono, ácido carbónico y humedad en general. Estos gases producen en los sensores habituales una señal tan grave que no se puede diferenciar estas emisiones con pequeñas fugas presentes. Simplemente pasan por alto.

Para localizar estas fugas, se requiere, por lo tanto, un procedimiento sensible, pero al mismo tiempo selectivo.

Es posible fabricar sensores electroquímicos muy selectivos al elegir adecuadamente los electrodos y los materiales de electrolito. En el caso de fosgeno, se utiliza p. ej. electrodos plateados. Estos están encapsulados en un gel especial de electrolito. Al mismo tiempo, los sensores electroquímicos son incomparables con otros productos en cuanto a la sensibilidad. ¡No constituye ningún problema un límite de detección de 2 ppb!

La interferencia de estos sensores se limita a las sustancias que reaccionan con el electrodo activo. La humedad, el hidrógeno o el hidrocarburo no distorsionan la medición.

Una desventaja de los sensores electroquímicos, en comparación con el procedimiento físico de medición, es la lenta respuesta. Este hecho se debe a que en el electrodo activo se transforma el material, y este procedimiento requiere tiempo.

Se ha mostrado en ensayos, que es posible acelerar el proceso de transformación en el electrodo, si se conduce el gas. Es obvio que el proceso de conducta del gas al electrodo activo requiere mucho tiempo. Por esto se ha desarrollado un detector con una bomba incorporada. El sensor se activa en una cámara de medición, que se caracteriza por un flujo optimizado, así que el dispositivo reacciona de la misma manera que un sensor basado en un procedimiento físico.

Para buscar una fuga se sitúa la abertura de admisión del marcador encima de la superficie a analizar. Un creciente valor medido indica la aproximación hacia la fuga. El valor medido puede indicarse de forma opcional digitalmente o como diagrama de barras. Aumenta la frecuencia del sonido de advertencia y de la luz de indicación al crecer el valor medido, como ocurre en un contador Geiger.

Para evitar que se utilice el detector de fugas, capaz de encontrar altas concentraciones, como medio de seguridad en personas, no aparece en el indicador ninguna unidad. El indicador visualiza únicamente un número sin dimensión u opcionalmente un diagrama de barras.

El marcador está disponible para los siguientes gases:
COCl2, HCN, HCl, Cl2, NO2, ClO2 y H2S.

 


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