Enfermedades infecciosas emergentes



Se llama enfermedades infecciosas emergentes (EIE) a una clase de enfermedades infecciosas que surgen en lugares y momentos específicos y se convierten, o amenazan con convertirse, en nuevas epidemias. El concepto no se aplica sólo a enfermedades que afligen a las poblaciones humanas. El fenómeno está en el origen de buena parte de la legislación que restringe el tráfico de muestras o especímenes biológicos a través de las fronteras.

Lo más común es que los patógenos largamente establecidos en una población coevolucionen con ésta hasta lograr combinar la capacidad para mantenerse en el huésped reduciendo sólo marginalmente su viabilidad. Las patologías infecciosas más graves suelen ser el reflejo de un encuentro reciente. En algún sentido todas las enfermedades infecciosas se han iniciado en las condiciones que caracterizamos como propias de las emergentes.

Las EIE son una de las amenazas más graves para la salud pública. La aparición de una nueva cepa, muy virulenta, del virus de la gripe produjo en 1918 la epidemia llamada de la «gripe española», que produjo más de 40 millones de muertos. Un número que se aproxima, unos 25 millones, ha producido la epidemia de SIDA, primero identificada como tal en 1981. Una mortalidad asociada muy alta, como en el SIDA, o una elevada tasa de contagio, como en la gripe, dan la medida del riesgo. Virus como el Ébola, en el que se combinan un ciclo muy rápido y una elevada infectividad, parecen poco capaces de expandirse de forma epidémica. La gripe aviaria representa la amenaza de una enfermedad a la vez grave y muy contagiosa, susceptible de producir una situación difícil de controlar.

Las enfermedades emergentes son importantes también cuando afectan a los animales de cría, como en el caso de la propia gripe aviaria o la encefalopatía espongiforme bovina, por sus consecuencias para la economía agraria y el suministro de alimentos. Lo mismo puede decirse de las plantas cultivadas; la irrupción de la filoxera produjo una crisis radical de la viticultura tradicional europea finales del siglo XIX. Las nuevas infecciones son una amenaza también para los esfuerzos de conservación; como en el caso de la epidemia vírica que diezmó a las focas del Mar del Norte en los años 1980.

Conocimientos adicionales recomendados

Tabla de contenidos

Circunstancias ambientales

Una enfermedad infecciosa emergente aparece cuando se da una o más de las siguientes circunstancias:

  • Aparición de un nueva cepa de un agente infeccioso por evolución, dentro de la población afectada, de otra cepa preexistente, venciendo las defensas naturales o, en el caso de las poblaciones humanas o de animales domésticos, cuando se desarrolla resistencia a las estrategias preventivas o terapéuticas usadas con mayor o menor éxito hasta el momento.
  • Expansión del área de una infección preexistente a un nuevo territorio. Puede ocurrir por la expansión a su vez de un vector, o por la migración de individuos portadores. Durante la formación de los imperios europeos, esto dio lugar a numerosas epidemias en la población indígena de los territorios conquistados.
  • Implantación en una especie nueva de un agente infeccioso procedente de otra especie salvando la llamada barrera de especie, acompañada a menudo de rápida evolución y adaptación al nuevo huésped. Es el mecanismo fundamental de aparición de enfermedades infecciosas y está detrás de las principales alarmas sanitarias de los últimos años, como las relacionadas con el SIDA, la gripe aviaria o el SARS.

Circunstancias sociales

Determinadas circunstancias sociales y culturales favorecen la aparición de nuevas epidemias sobre las poblaciones humanas. Varios momentos de la historia social y económica han propiciado de formas distintas este fenómeno:

  • En las sociedades cazadoras/recolectoras el contacto inmediato con una gran variedad de reservorios naturales en un ambiente ecológico heterogéneo debió propiciar el paso de la barrera de especie en muchas ocasiones. Todavía hoy la epidemia de SIDA parece haber tenido su origen en variantes del virus de la inmunodeficiencia de primates que pasaron a habitantes humanos de África Central y Occidental, seguramente por la caza de los monos implicados.
  • La expansión urbana y comercial puso en contacto al conjunto de las poblaciones de Eurasia, facilitando el intercambio entre los imperios mediterráneos y orientales de sus respectivos patógenos tradicionales.
  • La expansión imperialista de Europa fue responsable de la irrupción en las Américas y el Pacífico, cuyas poblaciones habían permanecido largamente aisladas de las del Viejo Mundo, de patógenos para los que no tenían defensas. Las epidemias subsecuentes produjeron un grave hundimiento demográfico, a la vez que se convirtieron en factores que alimentaron desequilibrios socioeconómicos con impactos en el largo plazo, tales como patrones de reasentamiento humano inadecuados.

El siglo XX

Varias circunstancias del mundo moderno favorecen la emergencia de nuevas infecciones. En algunos casos se trata de efectos secundarios perniciosos de desarrollos inicial y globalmente positivos. El desarrollo de la higiene y los antibióticos favorecieron un descenso de la mortalidad perinatal e infantil que alteró los equilibrios demográficos, en algunos casos propiciando una explosión poblacional en territorios, sobre todo África, donde el resto de las circunstancias no han favorecido o permitido el desarrollo. Hay que destacar:

  • El abuso de los antibióticos ha producido la aparición de cepas resistentes de patógenos clásicos, como el bacilo de la tuberculosis, y de nuevas enfermedades nosocomiales (hospitalarias) que producen una morbilidad extensa y de consecuencias a menudo graves. En este marco hay que ver el resurgimiento de la tuberculosis.
  • La generalización de medios de transporte personal rápidos, sobre todo el avión, hace muy difícil controlar la diseminación de brotes infecciosos, sobre todo cuando la incubación es larga. La crisis producida en torno al brote del SARS debe verse en este contexto. De manera semejante influye el comercio de materias primas, que extiende los vectores fuera de su área original y es la principal causa de epidemias de las plantas y el ganado.
  • Transfusiones, injertos de tejido y trasplantes son la ocasión para nuevas formas de contagio, a veces de microorganismos o virus muy escasamente infectantes, dando lugar a situaciones previamente impensables que favorecen, a través de la recombinación genética y otros mecanismos, la evolución de nuevas cepas. Especialmente arriesgado es el recurso a xenotrasplantes (trasplantes en los que otras especies son donantes), porque favorecen la irrupción y probable adaptación al organismo humano de nuevos agentes infecciosos.
  • Un caso especial es de de las prácticas hiperhigiénicas extendidas entre ciertos grupos de población y progresivamente al conjunto de las poblaciones de los países industrializados. Alterando la ecología de las relaciones entre los individuos y su flora microbiana natural, se han promovido patologías de la inmunidad previamente raras y una mayor vulnerabilidad contra ciertas infecciones, al reducir la adaptación de los individuos. Algo de esto hubo en la graveda de la epidemia de polio de los años 1950.

Referencias

  • McMichael, A.J. (2004) Environmental and social influences on emerging infections. Phil. Trans. R. Soc. Lond. B (2004) 359: 1049–1058.

Enlaces externos

  • Web de la revista científica Emerging Infectious Diseases
  • Universidad de Virginia - Las Enfermedades Infecciosas Emergentes
 
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