Contrapisos



El contrapiso es un hormigón que se utiliza como mediador entre el terreno natural y el piso o solado. Así es una superficie de relleno que permite transmitir las cargas del transito del piso hacia el terreno, evitando que algunos movimientos en el suelo por asentamiento o expansión generen grietas en el revestimiento que se utilice como solado. El espesor usual es de aproximadamente 10 cm.

Conocimientos adicionales recomendados

Tabla de contenidos

Constitución

Se realiza con un tipo de hormigón denominado pobre, por su bajo contenido en aglomerante y reducida resistencia.

Otras capas y variaciones

Sobre el contrapiso se extiende una capa o carpeta impermeable de concreto y 2 a 4 cm de espesor que evita que la humedad del suelo ascienda al piso. Esta carpeta se realiza con un mortero constituido por cemento, agregado fino, hidrófugo y agua. Dosificación: (1:3 o 1:4).

Esta carpeta debe estar perfectamente nivelada y lisa para lo cual se frataza la superficie de esta capa para que luego pueda recibir la terminación o solado.

Este solado puede ser: lajas, mármol, granito, travertino, baldosas cerámicas al natural o esmaltadas, mosaicos de cemento coloreado, mosaicos granínicos, alfombra, madera, linóleo, vinílico, goma sintética o pinturas de alto tránsito.

Si el edificio posee un techo de losa de hormigón armado es usual construirla nivelada para facilitar su construcción y servir de base para colocar un cielorraso aplicado de mortero de cal o de yeso. En este caso es necesario dar pendiente al plano de azotea para conducir el agua de lluvia a los drenajes.En este caso se utiliza contrapiso con un espesor variable según la pendiente y la distancia pero que puede oscilar ente 8 a 30 cm como máximo. Nuevamente sobre este contrapiso va la carpeta impermeable.

Cuando el solado sea de mosaico con baldosas de dimensión mayor a 15 cm de lado, el hormigón puede sustituirse por cascotes de ladrillos, piedra partida o escoria limpia; debidamente apisonados y regados con agua de cal.

Reseña histórica

    Se atribuye a los romanos la invención del hormigón que era utilizado masivamente para construir contrapisos, rellenar muros y murallas, rellenar las bóvedas en los techos, servir de base en caminos y calzadas, en acueductos, entre otros. Para esto utilizaban piedra caliza o caracoles calcinados que luego molían y utilizaban como aglomerante. En zonas volcánicas se encontraban piedras denominadas puzolanas a las que solamente molían y luego mezclaban con los áridos y agua para constituir el hormigón.

En todos los casos se utilizaba como material de relleno debido a su relativamente baja resistencia mecánica. A pesar de esto y pasados dos mil años se lo puede encontrar en las ruinas de las termas de Caracalla, el Coliseo de Roma y en todo sitio donde se expendió el Imperio Romano.

Ver además

 
Este articulo se basa en el articulo Contrapisos publicado en la enciclopedia libre de Wikipedia. El contenido está disponible bajo los términos de la Licencia de GNU Free Documentation License. Véase también en Wikipedia para obtener una lista de autores.
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