Festucosis



La festucosis es una enfermedad producida por los alcaloides sintetizados por el hongo Neothypodium coenophialum, antes conocido como Acremonium coenophialum, hongo endófito que vive en el interior de la especie forrajera Festuca arundinacea. Produce distintos efectos sobre los animales que se alimentan de este pasto, especialmente vacunos, equinos y ovinos, que van desde bajas en la producción de leche y carne hasta la muerte del animal.

Es la principal limitante del uso de Festuca en sistemas pastoriles, y su manejo resulta esencial en el uso de pastizales naturales o artificiales de esa especie.

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Festuca

La festuca es una forrajera que resulta prácticamente insustituible en una mezcla forrajera destinada al campo al campo de cría vacuna u ovina en zonas subtropicales. En el caso de la llanura pampeana, su producción forrajera supera a todas las demás gramíneas existentes.

El hongo Neothypodium coenophialum se propaga por semilla y se desplaza y crece dentro de la planta acompañando el crecimiento de la planta. No se conocen otras formas de propagación de este hongo, aunque no cabe descartar que existan.

El diagnóstico de la infestación por festucosis se realiza analizando microscópicamente la presencia del hongo en planta, preferentemente cerca de la flor o la espiga.

Las propiedades agronómicas de la festuca - digestibilidad, contenido de proteínas y minerales - no cambian con la infección. En cambio, los animales prefieren consumir plantas libres, ya que su gusto es distinto.

Las plantas enfermas manifiestan mejor crecimiento de hojas y mayor producción de materia seca, y las semillas enfermas compiten con ventaja contra las sanas.

Las praderas con baja infestación se van paulatinamente enfermando, no por infestación de plantas sanas, sino porque los animales prefieren consumir éstas, y por la mayor viabilidad de las semillas enfermas. Es por ello que, en caso de implantar una pradera nueva, es esencial que se siembre con semilla libre del hongo.

Efectos tóxicos

Los principales efectos tóxicos asociados con la presencia del hongo son:

  • Pie de festuca: está asociada a los meses de invierno, con bajas temperaturas, donde el efecto de vasoconstricción se ve potenciado. Se manifiesta con una zona de enrojecimiento de las patas de los animales, con aumento de la temperatura; el animal manifiesta dificultades para caminar, lo hace lentamente y con dolor. En estadios avanzados de la enfermedad cesa el paso de sangre hasta la falange y ésta se pierde; el animal pierde la movilidad casi por completo, queda rengo. El mismo fenómeno se puede apreciar en la punta de la cola y orejas.
  • Necrosis grasa: un efecto poco común, que produce dificultades de parto por deposición de tejido graso necrótico en el canal de parto.
  • Síndrome distérmico: es común en verano, en que los animales presentan síntomas tales como alta temperatura, fuerte salivación, búsqueda afanosa de sombra a toda hora, y de agua - para meterse en ella y enfriar sus extremidades. Se reduce mucho el horario de pastoreo, hasta en un 60%, con lo que baja en la producción de leche y de carne. La producción de leche puede caer a la mitad, y la de carne puede ser nula o negativa. En días calurosos, el movimiento forzado de los animales puede causar la muerte de varios de ellos.
  • Disminución de la fertilidad: asociados a la baja ganancia de peso y a otros efectos clínicos, como la disminución de la prolactina, y en los toros muerte de espermatozoides por la alta temperatura, los porcentajes de preñez se ven severamente disminuidos. No es raro que menos de la mitad de los animales queden preñados en esas circunstancias. También hay menor peso al nacimiento, lo que compromete la supervivencia de los terneros.
  • Aborto en equinos: los caballos que consumen festucas tóxicas abortan en su totalidad, en cualquier estado de su preñez.

Manejo de pasturas

Es evidente que el principal manejo que se debería buscar es la eliminación completa de pasturas enfermas de festucosis y su reemplazo por otras especies, o por variedades de Festuca libres del hongo.

No obstante, teniendo en cuenta las características del clima y suelo donde se utiliza esta forrajera, la implantación de una pastura con una cobertura apropiada no siempre es sencilla de lograr. Ésta depende de las condiciones climáticas que permitan efectuar el laboreo de la tierra en el momento adecuado. Por otro lado, el costo de implantar una pradera de Festuca es relativamente elevado.

Es por eso que, en el caso de pasturas bien logradas, aún con festuca tóxica, se tiende a buscar alternativas que permitan el uso de festucas tóxicas con el menor grado de riesgo posible.

Una de las medidas más eficaces es el cierre de la pastura desde mediados de la primavera hasta principios del otoño. Este período coincide con el aumento de la temperatura ambiental y el aumento de la producción de las gramíneas naturales anuales. Para evitar una acumulación excesiva de pasto muerto, es preferible henificarlo. Por otro lado, el regreso de los animales al pastoreo en otoño premite aprovechar una oferta muy alta de pasto en esa época.

Una alternativa menos estudiada es utilizar las pasturas por períodos de aproximadamente una semana, alternándolas con potreros libres de la enfermedad, ya que después del 10° día aparecen los primeros síntomas clínicos. Sin embargo, no está comprobado que se eviten completamente los síntomas subclínicos.

Otro manejo que puede paliar los efectos de la festucosis es adelantar los ciclos reproductivos de los animales, para que no deban quedar preñados en épocas de alta temperatura.

Para evitar su diseminación, se recomienda pastorear fuertemente la Festuca a principios de primavera, y luego cortarla periódicamente para evitar la producción de semillas.

En general, los controles químicos de Festuca no son enteramente efectivos, y exigen tratamientos repetidos; a veces no es suficiente eliminar toda la Festuca por dos años, y las plantas vuelven a aparecer.

Cuando la calidad de suelo lo permite, se debe destinarlo a producciones agrícolas que justifiquen tratamientos químicos repetidos durante dos o más años, antes de volver a utilizarlo para la producción de forraje.

Bibliografía

  • Carrillo, Jorge, et al., Plantas tóxicas y forrajeras potencialmente tóxicas, en MANEJO DEL RODEO DE CRÍA, editado por la EEA INTA Balcarce, Ed, Hemisferio Sur, 2001.
 
Este articulo se basa en el articulo Festucosis publicado en la enciclopedia libre de Wikipedia. El contenido está disponible bajo los términos de la Licencia de GNU Free Documentation License. Véase también en Wikipedia para obtener una lista de autores.
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