Agente biológico patógeno



En Infectología, un agente biológico patógeno (del griego pathos, enfermedad y genein, engendrar) es toda aquella entidad biológica capaz de producir enfermedad o daño en la biología de un hospedero (humano, animal, vegetal, etc.) sensiblemente predispuesto. El mecanismo de la patogenicidad ha sido muy estudiado y tiene varios factores, algunos de los cuales son dependientes del agente patógeno y otros del huésped.

Conocimientos adicionales recomendados

La especificidad de huésped

En primer lugar puede señalarse muchos microorganismos son específicos de una especie determinada. Así, el virus de la viruela humana sólo afecta a las personas y a ninguna otra especie del reino animal. Lo mismo puede señalarse para el caso de la fiebre tifoidea.

Otros patógenos son compartidos por varias especies tal como el Bacillus anthracis, agente del carbunco o ántrax, el que puede producir enfermedad tanto a bovinos, porcinos, equinos, ovinos, caninos, felinos y humanos. Sin embargo, a pesar de que este microbio puede afectar a todas estas especies la gravedad de la enfermedad es muy variable dependiendo del animal afectado. Por ejemplo, el carbunco ovino es extremadamente fatal pero solo causa un carbunco leve en el perro. Esto indica que entre el microorganismo y su huésped debe, necesariamente, haber cierta afinidad de manera que los productos del metabolismo del agente causen severo daño o una respuesta exagerada por parte del huésped.

El virus del distémper canino (moquillo) causa una grave enfermedad a los perros pero en los humanos no tiene este mismo efecto aunque se le inyecte en forma intravenosa.

Desde el punto de vista evolutivo aquellos organismos parasitarios que causan la muerte del huésped tienen tendencia a ser eliminados por una razón muy sencilla: no le quedan huéspedes para parasitar. Por esta razón sólo sobreviven aquellos que no son tan patógenos para su huésped de manera que el parásito se pueda perpetura como especie exitosa.

Factores intrínsecos

En infectología el huésped (hospedador) aporta al fenómeno infeccioso un conjunto de factores intrínsecos, que afectan a la exposición, la susceptibilidad o la respuesta a los agentes, en la producción de enfermedades.

Estos factores intrínsecos o atributos del huésped son:

  1. Factores inmunológicos.
  2. Factores genéticos.
  3. Edad.
  4. Sexo.
  5. Condiciones fisiológicas.
  6. Enfermedades intercurrentes o preexistentes.
  7. Comportamiento o estilo de vida: Es uno de los factores más importantes para la adquisición de enfermedades humanas o animales y sobre el que más se puede intervenir pues se puede modificar mediante la educación o prevenir modificando ciertas prácticas zootécnicas.
    1. Higiene personal.
    2. Manipulación de los alimentos.
    3. Dieta.
    4. Ejercicio físico.
    5. Actividades de ocio o aficiones.
    6. Contactos interpersonales.
    7. Consumo de tóxicos: Tabaco, alcohol y otras drogas.

La resistencia del huésped

La patogenicidad del microorganismo está refrenada o facilitada por la resistencia inmunitaria del huésped. Las personas correctamente vacunadas contra la viruela son inmunes a este virus. Este hecho fue descubierto por Jenner en Inglaterra, al percatarse que las ordeñadoras que habían sido afectadas por la viruela vacuna, una enfermedad propia del ganado vacuno y que se adquiría al manipular las ubres de estos animales, no sufrían la mortal viruela humana. Por otra parte, las personas afectadas de SIDA, cuyo virus disminuye las defensas, pueden presentar enfermedades a gérmenes habitualmente inofensivos.

 
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