25.05.2021 - Uppsala University

Cómo las sustancias químicas del plástico pueden causar un menor nivel de CI

Los efectos de las sustancias químicas ambientales a nivel molecular

La sustancia química bisfenol F (presente en los plásticos) puede inducir cambios en un gen vital para el desarrollo neurológico. Este descubrimiento ha sido realizado por investigadores de las universidades de Uppsala y Karlstad (Suecia). El mecanismo podría explicar por qué la exposición a esta sustancia química durante la etapa fetal puede estar relacionada con un menor coeficiente intelectual a los siete años de edad, una asociación observada anteriormente por el mismo grupo de investigación. El estudio se publica en la revista científica Environment International.

"Ya habíamos demostrado anteriormente que el bisfenol F (abreviado BPF) puede estar relacionado con el desarrollo cognitivo de los niños. Sin embargo, con este estudio, ahora podemos empezar a entender qué mecanismos biológicos pueden explicar dicha relación, lo cual es único para un estudio epidemiológico." El ponente es Carl Gustaf Bornehag, profesor y director de Ciencias de la Salud Pública de la Universidad de Karlstad. Es el director del proyecto del estudio sueco Environmental Longitudinal Mother and Child, Asthma and Allergy (SELMA), del que se extrajeron los datos.

Los factores externos pueden provocar cambios en la actividad de los genes mediante un mecanismo "epigenético". Esto significa que los genes individuales se modifican mediante la "metilación". El aumento de la metilación en un segmento de ADN dificulta la lectura de esa parte específica por parte de la maquinaria celular. Como resultado, la expresión de los genes metilados suele verse afectada.

Los científicos midieron los niveles de FBP en la orina de las mujeres embarazadas en el primer trimestre y posteriormente controlaron a sus hijos tras el nacimiento. Se midió la metilación del ADN en los niños a los siete años y se investigó su capacidad cognitiva. Como el feto entra en contacto con la sangre de la madre a través de la placenta, también está expuesto a las sustancias del cuerpo de la madre.

Los análisis demostraron que en los fetos expuestos a niveles más altos de FBP, la metilación aumenta en una parte específica del gen GRIN2B, que tiene una función neurológica clave. Además, una mayor metilación se asoció con un menor coeficiente intelectual en los niños. Sin embargo, el estudio también descubrió que parece haber una diferencia de sexo en la susceptibilidad de estos niños al BPF. El vínculo epigenético entre el BPF y la cognición se observó sólo en los varones.

"El hecho de que hayamos podido identificar la metilación del ADN como un mecanismo potencial detrás del efecto del BPF sobre el coeficiente intelectual añade una prueba importante en el trabajo para entender cómo nos afectan las sustancias químicas ambientales a nivel molecular", dice Elin Engdahl, investigadora en toxicología ambiental de la Universidad de Uppsala y autora principal del artículo.

En el estudio anterior del grupo de investigación, vieron que el 25% de los niños de siete años que, durante la décima semana del embarazo, estuvieron expuestos a los niveles maternos más altos de bisfenol F tuvieron un descenso de dos puntos en el coeficiente intelectual de escala completa en comparación con el 25% de los niños expuestos a los niveles más bajos. Se trata de una pequeña diferencia que no es perceptible en un niño individual pero que, en cambio, se hace evidente a nivel poblacional.

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