Ls microplásticos hallados en las nubes podrían afectar al clima

Las nubes de baja altitud y más densas contenían mayores cantidades de microplásticos

23.11.2023
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Los microplásticos aparecen cada vez con más frecuencia en las profundidades marinas, en la nieve de las montañas e incluso en el aire de las ciudades. Ahora, en la revista Environmental Science & Technology Letters de la ACS, unos investigadores han analizado los microplásticos presentes en las nubes sobre las montañas. Sugieren que estas diminutas partículas podrían desempeñar un papel en la formación de nubes y, a su vez, afectar al clima.

Los microplásticos -fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros- proceden de infinidad de artículos de uso cotidiano, como ropa, envases y neumáticos de automóvil. A medida que evoluciona la investigación en este campo, los científicos no sólo detectan microplásticos en la atmósfera, sino que también investigan cómo pueden influir en la formación de nubes. Por ejemplo, un grupo de investigadores detectó recientemente gránulos de plástico, que tenían superficies que atraían el agua, en las nubes de las cimas de las montañas japonesas. Para saber más, Yan Wang y sus colegas se pusieron a buscar microplásticos en las nubes de las montañas, utilizaron modelos informáticos para averiguar cómo podían haber llegado hasta allí y comprobaron cómo las partículas podían haber impactado -y ser impactadas por- las nubes.

Wang y su equipo recogieron primero 28 muestras de líquido de las nubes de la cima del monte Tai, en el este de China. Después analizaron las muestras y descubrieron lo siguiente

  • Las nubes de baja altitud y más densas contenían mayores cantidades de microplásticos.
  • Las partículas estaban hechas de polímeros comunes, como tereftalato de polietileno, polipropileno, polietileno, poliestireno y poliamida.
  • Los microplásticos solían tener una longitud inferior a 100 micrómetros, aunque algunos alcanzaban los 1.500 micrómetros.
  • Las partículas más viejas y rugosas tenían más plomo, mercurio y oxígeno adheridos a su superficie, lo que, según los investigadores, podría facilitar el desarrollo de nubes.

Para investigar de dónde procedían las partículas de plástico de las nubes, Wang y su equipo desarrollaron modelos informáticos que aproximaban cómo viajaban las partículas hasta el monte Tai. Estos modelos sugerían que el flujo de aire procedente de zonas interiores muy pobladas, y no del océano o de otras montañas cercanas, era la principal fuente de los fragmentos. En experimentos de laboratorio, los investigadores demostraron que los microplásticos expuestos a condiciones similares a las de las nubes -luz ultravioleta y agua filtrada procedente de las nubes- tenían tamaños más pequeños y superficies más rugosas que los expuestos al agua pura o al aire. Además, las partículas afectadas por las condiciones similares a las nubes tenían más plomo, mercurio y grupos que contenían oxígeno. Estos resultados sugieren que las nubes modifican los microplásticos de forma que las partículas podrían afectar a la formación de nubes y al destino de los metales transportados por el aire. Los investigadores concluyen que es necesario seguir trabajando para comprender plenamente cómo afectan los microplásticos a las nubes y al clima.

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