Un conjunto de herramientas para la química verde
Más vale prevenir que curar
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Investigadores y autoridades de toda Europa colaboran en el importante proyecto de la UE «PARC» para seguir desarrollando la evaluación de riesgos de las sustancias químicas. Los investigadores de la Empa, en San Galo, participan en la subtarea «Safe and Sustainable by Design» (Seguridad y sostenibilidad desde el diseño) y están desarrollando métodos que puedan utilizarse para evaluar la seguridad y la sostenibilidad de las nuevas sustancias químicas desde sus primeras fases de desarrollo.
Los investigadores de Empa, Fiorella Pitaro y Bernd Nowack, desarrollan métodos para evaluar la seguridad y la sostenibilidad de nuevas sustancias químicas.
Empa
Los investigadores de la Empa Fiorella Pitaro y Bernd Nowack desarrollan métodos para evaluar la seguridad y la sostenibilidad de nuevas sustancias químicas. Imagen: Empa
El DDT en la agricultura, el amianto en la construcción, los CFC en la atmósfera, los PFAS en el agua: estos son solo algunos ejemplos de sustancias que en su día se utilizaron de forma generalizada, pero que posteriormente se identificaron como nocivas tanto para las personas como para el medio ambiente, por lo que acabaron siendo prohibidas. Lo que estas «sustancias problemáticas» también tienen en común es que las medidas no se adoptaron hasta mucho después de que se conocieran los problemas.
Con el fin de evitar mejor este tipo de errores graves en el futuro, la UE ha puesto en marcha el proyecto a gran escala PARC. Este proyecto conecta a autoridades e instituciones de investigación de 29 países, incluida Suiza, y tiene como objetivo permitir una mejor evaluación de los riesgos de las sustancias químicas. Se trata de una tarea titánica: en todo el mundo se fabrican y utilizan alrededor de 350 000 sustancias químicas diferentes, y constantemente se añaden otras nuevas.
Uno de los objetivos de PARC es desarrollar un conjunto de métodos y modelos que puedan utilizarse para identificar y prevenir los riesgos en una fase más temprana. La Empa participa en la subtarea «Safe and Sustainable by Design» (SSbD). «Queremos desarrollar herramientas que permitan identificar los peligros potenciales de las sustancias químicas para las personas y el medio ambiente desde el inicio mismo del proceso de desarrollo», afirma Bernd Nowack, investigador de Empa del departamento de Tecnología y Sociedad y codirector de la subtarea SSbD.
Comprender los riesgos
El PARC se encuentra ahora aproximadamente a mitad de su periodo de siete años. Los investigadores ya han desarrollado versiones iniciales de un conjunto de herramientas SSbD y las han probado con sustancias químicas bien conocidas. «En colaboración con otras instituciones, hemos aplicado las herramientas al bisfenol A (BPA)», explica Nowack. «Ya se sabe mucho sobre los riesgos y los efectos de esta sustancia química. Esto nos ha permitido comprobar el funcionamiento de nuestros modelos».
En la práctica, el enfoque SSbD no es tan sencillo como parece. «Podemos evaluar y cuantificar los riesgos», explica Nowack. La dificultad radica en interpretar estas cifras. Esto se debe a que apenas hay datos disponibles para una sustancia química totalmente nueva. El equipo de investigadores de Nowack se especializa en trabajar con estimaciones, modelos y probabilidades. El investigador está convencido de que, en el futuro, se necesitarán expertos con formación específica —conocidos como profesionales del SSbD— para esta tarea, tanto en la industria como en el sector público.
Trabajar en un proyecto de investigación de esta envergadura plantea ciertos retos. «Nuestra parte del PARC tiene la misma envergadura que todo un proyecto de investigación “estándar” de la UE», afirma Nowack. El trabajo abarca numerosas áreas y subtareas, por lo que, al final del proyecto, deberían estar sobre la mesa muchos avances y mejoras diferentes.
Aprender de la farmacia
Los investigadores siguen desarrollando ahora su conjunto de herramientas. A continuación, quieren examinar más de cerca los procesos de desarrollo utilizados en farmacia y agroquímica. «El SSbD —al menos la parte de “seguridad desde el diseño”— ya es una práctica habitual en las industrias farmacéutica y agrícola», explica Nowack. «Si un medicamento no es seguro para los seres humanos, no se sigue desarrollando». Ahora están investigando cómo los métodos utilizados para ello también pueden aplicarse en otros sectores industriales.
También quieren colaborar más estrechamente con la industria en el futuro, ya que, según Nowack, el SSbD no se limita a la investigación ni a las autoridades reguladoras. «El SSbD debe tenerse en cuenta lo antes posible en el proceso de desarrollo de una sustancia química, y estos procesos de desarrollo tienen lugar principalmente en la industria», explica el investigador.
Para Nowack y sus colegas, el PARC supone una oportunidad para profundizar aún más en sus conocimientos en el ámbito del SSbD. Además de las sustancias químicas, que constituyen el eje central del PARC, también quieren incorporar a la caja de herramientas métodos aplicables a los materiales. Un primer estudio de caso con el nuevo material milagroso, el grafeno, ha demostrado que también es posible realizar una evaluación completa de la SSbD para un material novedoso.
Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.