La economía circular europea de las baterías necesita nuevos modelos de negocio

Las propuestas de solución reducen los costes de reciclaje en un 34 por ciento

28.08.2026
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La tecnología para recuperar materias primas de las baterías de los vehículos eléctricos está ya consolidada. Sin embargo, la industria del reciclaje europea pierde recursos con el proceso actual. Las causas principales son: el costoso transporte de mercancías peligrosas, el laborioso desmontaje y la recuperación insegura de materiales. Así lo pone de manifiesto un informe provisional de la HHL Leipzig Graduate School of Management, elaborado en el marco del proyecto de investigación de la UE SAFELOOP, en el que 15 instituciones de 11 países trabajan en una nueva generación de baterías de iones de litio seguras y sostenibles para vehículos eléctricos.

Si una empresa de reciclaje vende las materias primas recuperadas de un paquete de baterías a precios de mercado, tras deducir todos los costes queda una pérdida de alrededor de 1,90 euros por kilogramo de paquete de baterías. Una razón fundamental: dado que las baterías de iones de litio desmontadas se consideran mercancías peligrosas, su transporte es, de media, 16 veces más caro que el de una mercancía normal. A esto se suma que, según el estudio, las empresas que se han especializado exclusivamente en el reciclaje de baterías obtienen resultados económicos notablemente peores que las empresas con una actividad más diversificada.

La próxima normativa de la UE encarecerá los paquetes de baterías

Estas pérdidas no dejan de tener consecuencias para el precio de las baterías: a partir de agosto de 2031, el Reglamento de la UE sobre baterías establece que un porcentaje mínimo de las materias primas utilizadas en las baterías nuevas para vehículos, industriales y de arranque debe proceder del reciclaje. El equipo de investigación ha realizado un cálculo modelo: si se parte de una tasa de reciclaje del 20 % y se aplican las pérdidas de las empresas de reciclaje, en una proporción de uno a uno, a esta cantidad obligatoria, un paquete de baterías se encarecería en torno a un 6 %.

La segunda vida genera valor, pero no para quienes la pagan

Una solución reside en la segunda vida de la batería. Si, por ejemplo, un paquete de baterías de un autobús eléctrico se reutiliza como acumulador de energía estacionario tras su uso en el vehículo, su valor económico total a lo largo de su vida útil aumenta un 64 %. Sin embargo, según el estudio, quienes se benefician principalmente de este valor añadido son los operadores de vehículos y de sistemas de almacenamiento, y no los fabricantes, que son quienes deben asumir los mayores costes del reciclaje. El informe pone así de manifiesto un problema de distribución que frena la economía circular, a pesar de que sería rentable desde el punto de vista económico. A esto se suma que las baterías de «segunda vida» deben cumplir estrictos requisitos comerciales en el mercado de la capacidad de almacenamiento de energía, como costes competitivos, datos completos sobre el estado de la batería y garantías a largo plazo. Ocho entrevistas con expertos revelan que los costes medios, las preocupaciones en materia de seguridad y la evaluación de riesgos por parte de los inversores frenan aún más su difusión.

Las soluciones propuestas reducen los costes en un 34 %

El informe recomienda diseños de baterías más seguros, rutas de transporte más cortas, un desmontaje más automatizado, plantas de reciclaje más especializadas y normas de transporte vinculantes. En conjunto, estas medidas reducirían los costes de reciclaje en torno a un 34 %. La pérdida actual de 1,90 euros por kilogramo de paquete de baterías se convertiría en un beneficio de 13 céntimos por kilogramo. Sin embargo, mientras el valor añadido de la economía circular recaiga principalmente en los operadores de vehículos y de sistemas de almacenamiento, a muchos actores les faltará el incentivo económico para invertir precisamente en estas mejoras.

Para resolver el problema de la distribución entre fabricantes, operadores y empresas de reciclaje, el equipo de investigación propone nuevos actores de coordinación: empresas que gestionen los paquetes de baterías a lo largo de ambas fases de su ciclo de vida y, de este modo, distribuyan los costes y los ingresos de forma más equitativa entre las partes implicadas.

«Europa necesita mejores modelos de negocio para la economía circular»

«Estos actores serían los propietarios de las baterías y de los materiales que contienen. Podrían generar presión de mercado para impulsar la innovación en los procesos previos y, al mismo tiempo, redistribuir de forma equitativa el valor derivado de la segunda vida de la batería», explica el director del estudio, el Dr. Dima Smirnov, investigador posdoctoral en la Cátedra de Gestión de la Innovación y Emprendimiento de la HHL. «Por eso, Europa no solo necesita mejores procesos de fabricación de baterías, sino también modelos de negocio basados en el mercado que hagan que la economía circular sea económicamente viable».

SAFELOOP es un proyecto colaborativo financiado por la Unión Europea para el desarrollo de tecnologías de baterías más seguras y sostenibles para vehículos eléctricos. El proyecto abarca todo el ciclo de vida de las baterías y pretende contribuir a una mayor seguridad, sostenibilidad y competitividad mediante nuevas soluciones en el suministro de materiales, el desarrollo, el uso y el reciclaje. El proyecto se puso en marcha en 2024, tiene una duración de 36 meses y cuenta con un presupuesto estimado de 4,7 millones de euros. En la HHL, el proyecto está dirigido por el Prof. Dr. Dr. Kelvin Willoughby. 

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Alemán se puede encontrar aquí.

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