Columna vertebral



 

La columna vertebral, raquis o espina dorsal es una compleja estructura osteofibrocartilaginosa y articulada, en la parte dorsal del torso, que funciona principalmente como elemento de sostén, recubrimiento y protección de la médula espinal, y es uno de los factores que ayudan a mantener el centro de gravedad de algunos animales: los vertebrados.[1] Consta de 33 piezas óseas[2] que constituyen la columna vertebral, denominadas vértebras, las cuales están conformadas de tal manera que goza la columna de flexibilidad, estabilidad y amortiguación de impactos durante la moción normal del organismo.[3]

Conocimientos adicionales recomendados

Tabla de contenidos

Embriología

Artículo principal: Notocorda

La columna vertebral tiene su origen embrionario en un eje primitivo y flexible proveniente del mesodermo llamado notocordio. En el desarrollo embrionario humano el notocordio induce la formación de un surco que se pliega hacia adentro y luego se cierra para convertirse en el tubo neural, el precursor del cerebro y de la médula espinal. Una vez el organismo es adulto, lo único que queda de ella es el núcleo pulposo de los discos intervertebrales que se encuentran entre vértebra y vértebra de la columna, amortiguando y dando más movilidad a estas articulaciones. Cuando el anillo de cartílago fibroso (situado alrededor del núcleo pulposo) se rompe, el núcleo pulposo se derrama, produciéndose una hernia discal.[4]

Divisiones

Situados en los espacios interespinosos de la columna vertebral, en número de dos en cada espacio, se encuentran pequeños fascículos musculares que unen el borde inferior de la apófisis espinosa con el borde inferior de la apófisis situada por encima. Se denominan músculos espinales o interespinosos cuya contracción causa extensión de la columna vertebral. Vista lateralmente, la columna vertebral presenta tres curvaturas principales que coinciden con las diferentes regiones de la columna, llamadas desde la cabeza, la columna vertebral; cervical, torácica, lumbar y pélvica.

Columna cervical

Véase también: Vértebra cervical

  La curvatura cervical, convexa hacia adelante, comienza en el ápice del proceso odontoide (parecido a un diente) y termina en la mitad de la segunda vértebra torácica, es la menos marcada de las curvaturas de la columna. Consta de siete vértebras, numeradas desde arriba hacia abajo.

La primera (1C) también llamada atlas, se articula con los cóndilos del hueso occipital del cráneo -articulación condílea-, y por abajo lo hace con la segunda vértebra cervical (2C) o axis. Esta última, también se articula con el hueso occipital por medio de su apófisis odontoides y sostienen a la cabeza.

Las vértebras de la columna se pueden separar en dos grupos a las vértebras cervicales, las cuales, con la excepción de la C7, tienen cuerpos pequeños y poseen una bífida apófisis espinosa:

  • Comunes: 3C, 4C, 5C y 6C. Presentan un cuerpo, apófisis transversas, agujero transverso (por donde pasarán las arterias vertebrales, ramas de la arteria subclavia), presentan el gran agujero vertebral (por donde pasa la médula), tienen superficies articulares y la apófisis espinosa (palpable en la columna).
  • Particulares: 1C ó atlas y 2C ó axis.
Atlas: es más alargada que las demás cervicales, no presenta cuerpo ni apófisis espinosa, presenta superficies articulares para el Axis y se pueden observar las cavidades glenoideas para los cóndilos del occipital.
Axis: no tiene cuerpo, tiene apófisis espinosa y presenta una apófisis odontoides en la cara anterosuperior que se articulará con el occipital.
Séptima cervical. Vértebra de transición, recuerda todavía las vértebras precedentes, aunque aproximadamente ya a las que la siguen. Dos caracteres particulares:
a. apófisis espinosa unituberculosa; es de notable longitud (por esto se ha dado el nombre de prominente a la séptima vértebra cervical);
b. apófisis transversas, igualmente unituberculosas, con un agujero transversal relativamente pequeño (nunca pasa por él la arteria vertebral).

La columna cervical presenta movimientos de: flexión (45º-50º), extensión (45º-60º), lateralidad (45º) y rotación (80º). Estos movimientos son llevados a cabo gracias a varios músculos del cuello.

Columna dorsal

Artículo principal: Vértebra torácica

La columna dorsal está formada por doce vértebras del tórax. La curvatura dorsal es cóncava hacia adelante, comienza en la mitad de la segunda y termina en la mitad de la duodécima vértebra dorsal. Su punto de curvatura más prominente corresponde con la apófisis espinosa de la séptima vértebra dorsal. La vértebra D1 (primera dorsal) se articula con C7. Las diez primeras vértebras dorsales se distinguen por la presencia de caras costales que articulan con las costillas respectivas. Con la articulación de las costillas con el esternón se conforma la caja torácica. Las últimas dos vértebras dorsales – D11 y D12 – se articulan con las costillas falsas, aquellas que no se articulan con el esternón. El tamaño del cuerpo de estas vértebras está entre el tamaño de las vértebras cervicales y las lumbares.

La columna dorsal o torácica permite movimientos de flexión, extensión, rotación y flexión lateral. Aloja a la médula espinal dorsal a lo largo del conducto raquídeo y a través de orificios laterales de cada vértebra salen las 12 raíces dorsales o nervios intercostales hacia los huesos, músculos, ligamentos y la piel en la región torácica.

Columna lumbar

La curvatura lumbar es más marcada en las mujeres que en los hombres, comienza en la mitad de la duodécima vértebra dorsal y termina en el ángulo sacrovertebral. Es convexa hacia adelante, con una mayor convexidad en las últimas tres vértebras que a nivel de las primeras dos.

Las cinco vértebras que continúan las dorsales, son las vértebras lumbares armando la columna lumbar. Son vértebras con un gran cuerpo, sin caras costales ni orificios de la apófisis transversa y se articulan entre sí solamente. La quinta vértebra lumbar (L5) se articula con el hueso sacro – cinco vértebras fusionadas (S1-S5), el cual a su vez se continúa con el hueso coxal – cuatro vértebras fusionadas (Co1-Co4).

La columna lumbar permite movimientos de flexión, extensión, rotación y flexión lateral. Aloja la parte final de la médula espinal y a la cauda equina o cola de caballo de donde salen las 5 raíces lumbares por los orificios laterales de cada vértebra hacia los huesos, músculos, ligamentos y la piel de la región inguinal, lumbar y de los miembros inferiores.

El hueso sacro y el coxis son una estructura ósea e inmóvil conformada por 5 vértebras sacras y 4 o 5 cocígeas fusionadas, al final de la columna. Cierran la pelvis por detrás, y se articulan con los huesos ilíacos de los coxal|coxales mediante las articulación|articulaciones sacro-ilíacas. Aloja a las 5 raíces sacras y 1 coxígea que salen a través de orificios laterales hacia los huesos, ligamentos, músculos, órganos urinarios, intestinales y genitales y la piel de la región inguinal y perineal y perianal.

Superficies

Véase también: Términos anatómicos de localización

Cara anterior

Cuando vista desde el frente, el ancho de los cuerpos de las vértebras aumentan de tamaño desde la segunda cervical hasta la primera torácica. Luego se nota una leve disminución de tamaño en las tres siguientes vertebras, luego de los cual hay un progresivo incremento en lo ancho de la vértebra hasta el ángulo sacrovertebral. Desde este punto vuelve a disminuir, esta vez de manera rápida hasta el ápice del coxis.

Cara posterior

  La superficie posterior de la columna presenta en la línea media, las apófisis espinosas de las vértebras. En la región cervical -con la excepción de la segunda y séptima vértebra- éstos procesos espinosos son cortos y horizontales, con extremidades bífidas. En la parte superior de la región torácica, tienen orientación oblicua hacia abajo, en el medio son casi verticales y en la parte inferior son casi horizontales. En la región lumbar también son casi horizontales. Las apófisis espinosas están separadas por intervalos considerables en la región lumbar, siendo éstos intervalos menores en el cuello y está muy cercanos en la mitad de la región torácica. Ocasionalmente uno de estos procesos se desvía un tanto de la línea media — un hecho que debe recordarse en la práctica, debido a que este tipo de irregularidades se ven también en fracturas o desplazamientos de la columna. En ambos lados de las apófisis espinosas se encuentra la hendidura vertebral, formada por las láminas de las regiones cervical y lumbar (donde es poco profunda), las láminas y las apófisis transversas en la región torácica (siendo allí más honda y profunda). Estas hendiduras alojan los músculos profundos de la espalda. Lateral a las hendiduras vertebrales, están los procesos articulares y aún más lateralmente, las apófisis transversas. En la región torácica, los procesos laterales se dirigen hacia atrás en un plano considerablemente más hacia atrás que los mismos procesos en las regiones cervicales y lumbares. En la región cervical, los procesos transversales están puestos delante de las articulares, lateral a los pedículos y entre las foráminas intervertebrales. En la región torácica están posteriores a los pedículos, la forámina intervertebral y los procesos articulares. En la región lumbar, están al frente de los procesos articulares, pero por detrás de la forámina intervertebral.

Cara lateral

Ambas caras laterales están separadas de la cara posterior por las apófisis articulares en las regiones cervical y lumbar y por las apófisis transversales en la región torácica. En el frente, presentan los lados del cuerpo de las vertebras, marcadas en la región torácica por las facetas articulares para las costillas. Posteriormente se encuentran las foráminas intervertebrales, ovaladas, las cuales resultan más pequeñas en la porción cervical y la parte superior de la torácica, gradualmente aumentando de tamaño hasta la última lumbar. De ellas salen los nervios espinales y están situadas entre las apófisis transversas en la región cervical y en frente de ellas en las regiones torácica y lumbar.[5]

Músculos

Véase también: Anexo:Músculos esqueléticos (anatomía humana)

La columna es una zona importante de inserciones musculares. En efecto, sirve de anclaje para los músculos de la postura, la nivelación del cuello y buena parte de la cabeza y el movimiento de estos. Los principales músculos con inserción en la columna vertebral, son:

  • Músculos espinales
Tríceps espinal Formado por:
Iliocostal(Iliocostalis)
Longísimo del dorso(Longissimus dorsi)
Epiespinosos del dorso(Spinalis medialis)
Transverso espinoso(Transversus spinosus)
Semiespinosos (Semiespinalis)
Multífido del raquis (Multifidus rachii)
  • Músculos intertransversos
Intertransversos del cuello
Intertransversos largos del dorso
Intertransversos lumbares
Espinoso del dorso
Espinoso de la nuca
Isquiococcígeo -se estudia en el perineo-
Sacrococcígeo posterior
Sacrococcígeo anterior

Higiene de la columna

Véase también: Contorsionismo

  Se entiende por higiene de la columna, al sistema de principios y normas para conservar la salud de la columna y precaver las enfermedades. Una postura erecta y bien balanceada es considerada una parte integral de la atracción física. En la mayoría de las culturas, una postura erguida es considerada un signo de una personalidad balanceada y bien adaptada. Algunos consejos profilácticos, o conjuntos de medidas preventivas comunes, incluyen:

Postura al sentarse

Los glúteos deben estar perfectamente reposados al fondo del asiento. La espalda recta y unida al respaldo, que debe ser alto. Los pies apoyados al suelo. Las rodillas un poco más bajas que las caderas. Para escribir sobre una mesa, desde la posición de sentado, procurar que el tronco, al flexionarlo, se apoye con el borde de ésta.

Postura al conducir

No es recomendable conducir con la espalda muy inclinada hacia atrás, en extensión, porque se obliga a llevar el cuello flexionado produciéndose cervicalgias (dolor cervical). Es conveniente llevar un apoyo para la cabeza para evitar el efecto del "latigazo" que puede ocasionar fracturas en vértebras de la columna cervical, e incluso lesiones medulares. El latigazo es muy frecuente en accidentes de coche o frenazos, pues al frenar, el cuerpo, por energía cinética se va hacia delante y luego hacia detrás. En contraposición, tampoco conducir pegado al volante. Para entrar en un coche, primero, sentarse y luego meter las piernas. Y para salir se ha de realizar la operación contraria.

Postura al elevar pesos

Para elevar un peso desde el suelo, flexionar las piernas y el tronco recto. Así, el esfuerzo se realiza con las piernas y los brazos. Al elevar pesos con las piernas extendidas, el esfuerzo recae sobre las vértebras L4, L5 y S1, produciéndose lumbalgias muy dolorosas. No elevar pesos por encima de la cabeza, para evitar una hiperextensión de la columna, sobre todo, a nivel de las vértebras L4, L5 y S1. No es aconsejable elevar pesos muy separados del cuerpo, para impedir el arqueo y sobrecarga de la columna.

Patologías

El ejercicio, combinado con suplementos aconsejados por profesionales de salud son las medidas más eficaces para la prevención de consecuencias negativas que afectan a la columna vertebral.[6]

Ocasionalmente la unificación de las láminas durante la gestación no se completa y, como consecuencia permanece una hendidura en los arcos vertebrales, entre el cual la membrana espinal (la duramadre y la aracnoides) protruye, y en ocasiones la médula espinal misma, constituyendo una malformación conocida como espina bífida. Esta condición es común en la región de transición lumbosacra, aunque se puede ver en la región torácica o cervica. Raramente los arcos a lo largo de todo el canal puede permanecer incompletos.

Los primeros tratados de alteraciones en el alineamiento de la columna se remotan al siglo XVII en el trabajo de G. Borelli, De motu animalium (Roma) y la influencia de la biomecánica en su tratamiento y alivio.[7] Las siguientes anormalidades pueden ocurrir en las curvaturas de la columna vertebral:[8]

  • Cifosis, una curvatura posterior exagerada en la región torácica. Esto produce la llamada «joroba», un trastorno observado comúnmente en casos de osteoporosis.
  • Lordosis, una curvatura anterior exagerada en la región lumbar, también llamada «lomo hundido». La lordosis puede ser temporal en mujeres embarazadas.
  • Escoliosis, una curvatura lateral, la anormalidad de la curvatura vertebral más común, presente en un 0.5% de la población. Es más común en mujeres y puede resultar de un crecimiento desigual de los dos lados de una o más vertebras. Puede ser también causada por atelectasia pulmonar, como es el caso en asmáticos y en el neumotórax.

Otras patologías de la columna, presentes en la población con relativa frecuencia, incluyen:[9]

  • Estenosis, un estrechamiento del conducto que aloja la médula espinal, causada por artritis, escoliosis, trauma, etc.
  • Artritis, más comúnmente por procesos degenerativos llamados osteoartritis.
  • Tumores, quistes y trauma.
  • Lesiones en Discos Intervertebrales, las tensiones repetidas pueden degenerar las fibras del disco y desgarrar, deformar o romper el anillo fibroso de este.

Existe una relación directa de interés entre los trastornos de la circulación vertebral en fumadores crónicos y las alteraciones por desmineralización de los componentes óseos de la columna, como la aceleración de osteoporosis, falla en la fusión espinal, fracturas, etc.[10]

Véase también

Enlaces externos

  • La columna vertebral se puede regenerar
  • Web del Instituto de Columna Vertebral/Clínica del Dolor
  • Implantación de discos vertebrales
  • Centro de Salud de la Columna Vertebral, Barcelona
  • MedlinePlus IRM de la columna vertebral
 
Este articulo se basa en el articulo Columna_vertebral publicado en la enciclopedia libre de Wikipedia. El contenido está disponible bajo los términos de la Licencia de GNU Free Documentation License. Véase también en Wikipedia para obtener una lista de autores.
Su navegador no está actualizado. Microsoft Internet Explorer 6.0 no es compatible con algunas de las funciones de Chemie.DE.